Tríptico I · Luna llena · Gala formal · El último jueves de septiembre
Un reencuentro de los mejores creativos, founders y la élite bogotana. Sin mesas: vestido largo, traje oscuro, flores que alguien cortó esa misma mañana, y Nico Murcia con su banda de jazz en vivo — porque hay cosas que solo se dicen mientras suena la música.
La velada
Se abren las puertas. Llegan los vestidos largos y los trajes oscuros. El salón entero es un jardín: flores cortadas esa mañana.
Empieza la gala. Nico Murcia canta con su banda de jazz en vivo — una voz que ya conoces sin saber de dónde — como se cantaba en los años cuarenta: cerca.
La causa de la noche, dicha en voz alta. Un brindis por el amor que reconstruye.
Cierra la gala. Y luego, el jardín completo: el after.
Su voz y su banda de jazz: estándares de los 40s y 50s, a la luz de las velas.
Vestido largo y traje oscuro. Una noche para vestirse, por diseño.
Cortadas esa mañana. El salón entero, un pedazo del jardín.
La etiqueta
Jazz en vivo, una sala a media luz y una foto que vas a querer guardar. La gala es de etiqueta: vestido largo y traje oscuro.
Era el último jueves de septiembre y Bogotá aún no sabía que esa noche entraría, vestida de largo, dentro de un cuadro. Después dirían que la banda nunca dejó de sonar, que las flores olían a madrugada, y que la voz que cantó esa noche — la de Nico Murcia — la habían escuchado antes — quizás en un sueño, quizás en un vinilo de la abuela.
No hay mesas ni puestos asignados: esta gala es una reunión, un reencuentro con banda sonora, de pie, con una copa, entre flores, de los que están construyendo Bogotá. Cada invitado recibe el lugar exacto un día antes, como se entregan los secretos.
La causa
Lo recaudado en la gala abandera la respuesta a desastres en Colombia: la donación va directo al canal oficial de la fundación de la noche, con informe público después. Amar también es reconstruir.